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sergiobrau

Decepción

Cada vez tengo menos ilusión por verla, hasta el punto que me limito a Hospital Central y El Comisario en Telecinco, nada más. Algunos días, cuando voy con tiempo, me detengo en La Ruleta de La Fortuna y en Karlos Argiñano, pero poco más. Realmente es para volverse locos. Te levantas temprano, y en casi todas las que puedo ver, aparecen 4 o 5 señores analizando para ti la actualidad politicoeconómica. Sientan cátedra, predican sabiduría y si no opinas como ellos, eres un mentecato o un nacionalista vasco o catalán. Después, te dicen que no puedes comer nada, porque todo engorda, que hay que hacer deporte 6 horras al día y llevar una vida sana. Luego, puedes elegir entre: "agrede a su mujer y secuestra a su hijo" (declaraciones de primos, hermanos, vecinos y familiares que te alegran la mañana), o si no: "Quico abandona la casa de Gran Hermano y fulanita desafina en O.T.", tremendamente educativo. Luego, pasamos a los amores de Paquirrín, la nueva novia de Pipi Estrada (¡fenómeno, eres un fenómeno!), y el nuevo modelo de la Princesa de Asturias a la que ya se le nota el embarazo. Luego, si tienes suerte respiras con Jorge Jiménez, Argiñano o los Simpson. Las noticias llegan, y según el canal que veas, la misma noticia es blanco en un sitio, amarilla en otro y negra como el carbón en el último. Luego, o te cae una tormenta en forma culebronesca, o te sacuden tomatazos sin pieda, ética ni decencia, por supuesto, ni mentar la educación. Más tarde suavizamos, Laura por fin a hecho pis en Gran Hermano, y fulanita de tal, sigue desafinando que no vveas, o sea, lo mismo de por la mañana, pero con otro(a)s jetas, pónganle el género que quieran que con los dos aciertan. Antes de las noticias y de emocionarte con la caja número 18 o con los paneles de Pasapalabra o las cejitas de Sobera, según corresponda a la época del año, nos vuelven a contar, las mismas noticias, claro, no hay otras, pero con algo hay que llenar. Y mientras una vez a la semana, asistimos a un concurso de baile y karaoke, y otro día nos mezclamos en las vidas de 12 tíos que gritan comen ypoco y se pelean, hay días en que el fútbol en AAntena 3, (donde algunos hablan mucho), CSi, House o las series nacionales, dan un respiro. Y luego, antes de reponer la memoria con "reposiciones", perdón por la redundancia pero necesitaba hacerla, te puedes reír con Noche H. Te gustará o no, pero qué quieren que les diga: ver a un hombrecillo de bigote que me suena mucho colocando un boli en el escote de una reportera algo grosera o mordaz, a mí me hace gracia, como al talibán pequeñín de la Episcopal. Si hiciera esto todos los días, ya habría muerto de asco e inaniición, pero es lo que vemos, lo que prima, lo que no se ve, se quita. Como la nueva serie de Ana obregón, a la que me encanta ver farfullar improperios contra los audímetros, "que si son mentira, que si mi serie es de calidad y no de audiencias, que si 2.000 audímetros no miden lo que ven 40 millones de personas... bla bla bla..." Curiosamente, los audímetros le dieron durante 4 años, más de 6 millones e incluso 7 con Ana y los Siete, de dudosa calidad para mí. Pero ya se sabe, que cada uno arrima el ascua a su sardina... Menos mal, que nos quedan las plataformas digitales, donde a pesar de que pago, ni me aburro, ni me aborrezco, ni me dirigen.
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