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sergiobrau

Pues menos mal que era flojo.

Menos mal, que los analistas que supuestamente conocen el fútbool internacional, hablaban del Arsenal como un equipo vulnerable y ganable para el Madrid. Y digo hablaban, porque salvo los españoles, el entrenador, Henrry ty Thouré, yo no conocía casi nada más del Arsenal, y por lo tanto me senté a ver un partido con relativa tranquilidad para los blancos. 2-0 pensé para mí y la vuelta paso de verla que está sentenciada. Pero al minuto dos, pensé: igual está bonito. Para el minuto veinte sabía que no apagaría la radio, que iba a ser un baño al Madrid en toda regla. La crónica de As que como siempre firma Juanma Trueba, me ha llamado la atención, por lo sincera pero también por lo chocante: Llevábamos mucho tiempo debatiéndonos entre la realidad y la ilusión. Deberíamos no hacerlo más. La realidad nos descubría un Real Madrid cansado, física y mentalmente, alejado de los títulos desde hace dos temporadas. La ilusión, sin embargo, nos hacía soñar en cuanto se encadenaban un par de victorias consecutivas, no importaba demasiado el rango de los rivales. Entonces, las estrellas volvían a lucir y todos, jugadores, público y críticos, giraban la cabeza buscando a quien osó decir que tal o cual futbolista estaba acabado, como si la herejía mereciera la hoguera. Pero esos ataques de optimismo, que en algunos casos han propiciado insólitas renovaciones, eran simple y vana ilusión. Por eso, cada vez que un buen equipo se cruzó en el camino descubrió al Madrid montado sobre una calabaza. Buenos equipos como el Barcelona, el Valencia, el Zaragoza de la ida, el Arsenal de ayer. El inicio es sincero, pero me pregunto yo, ¿quién alimenta esa falsaa ilusión? Trueba no, pero donde él escribe entre otros sí. no tiene desperdicio la crónica, como tampoco la de Santiago Segurola en El País. Es cierto que por momentos, el Madrid parece que se levanta, pero sólo eso, parece. Y cuando se levanta débilmente, ya se encargan los voceros madrileños de resucitar el muerto antes de que abra los ojos. Lo triste de todo, es que hay madridistas que se siguen creyendo esta mentira. Una mentira que les va a costar a los blancos, alcanzar su tercer año sin títulos (a persar de tener el juego de palabras a huevo, me resisto a utilizarlo.) Y dicho todo esto, diré que el Madrid sigue vivo en la Liga de Campeones y en la Liga Española gracias a un solo tipo: Iker Casillas. He de reconocer que le admiro. Siempre una palabra, cuando gana y cuando pierde, cuando para y cuando falla. Así es el chaval, de lo poquito aprovechable e un club que sigue en caída libre, y que no tiene visos de parar. Y es que claro, cuando caes del cielo, tienes muchos metros de caída libre, pero cuando aterrizas...
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