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Clemente en el foro Ferrandiz-As

JUANMA TRUEBA (MADRID) Para acercarse a Javier Clemente conviene pasar bajo el detector de prejuicios y vaciarse los bolsillos. Y es recomendable que él también lo haga. Empezar de cero, olvidarnos nosotros de lo que escuchamos y olvidarse él de lo que leyó. El desarme es imprescindible, y aunque no asegura la neutralidad, permite distinguir mejor sus virtudes, todas las que tienen que ver con la pasión, y sus defectos, los que se derivan de su permanente zafarrancho de combate; también nos descubre su única debilidad confesable: el Athletic. Javier Clemente (Barakaldo, 1950) compareció ayer en el Foro Fundación Ferrándiz-AS, y eso, más que una visita, es una aproximación, un acto de valentía (condición que no se le pone en duda), porque un viaje a Madrid es, en cierto sentido, un partido fuera de casa. Después de perder contra el Málaga y con su Athletic en puestos de descenso, cualquier otro hubiera cancelado la cita, hubiera inventado una excusa. Clemente no. Pedro Ferrándiz, en su día compañero de golf del invitado, fue el encargado de las presentaciones. No es extraño que haya sintonía entre ambos porque sin parecerse en nada se parecen en mucho, ninguno deja indiferente y en el mismo espacio encierran terremotos de la misma escala. "Sus ojos dibujan una sonrisa burlona, quizá despectiva, que las palabras suelen desmentir...". Clemente toma el relevo en el discurso, y asegura, conciliador, que tiene mala memoria, que las cosas pasan y aunque creo que nada de eso es del todo cierto significa que se puede perdonar y hacerse perdonar. "¡Hombre, Miguel Ors, estás hecho un chaval!", se interrumpe, afable. Lo demás es fútbol, mucho fútbol y mucho Athletic porque Clemente habla mucho, como los que están un poco solos y se desquitan cuando te ven. "Ahora estoy en un equipo en el que me afecta la profesión y el sentimiento. Es mi equipo, se une eso. Y estoy jodidillo, porque me toca la yema. Estoy pasándolo mal y trabajando la leche, hago una vida monacal, a las seis estoy en casa leyendo. Hace un montón de días que no juego al golf, que es mi liberación, lo único que me evade". "Si bajamos pienso en nuestra gente, en los miles que lo van a pasar canalla, lo siento por esa gente que sufrirá y no ha intervenido en la película. Saldremos adelante, pero no sé cuándo". "Para mí es un papelón entrenar ahora al Athletic, pero me llamaron y fui. Mi contrato es ridículo en comparación con otros técnicos, pero me han llamado y nunca diré que no al Athletic. Me hará más daño estar en Segunda que el hecho de que me culpen a mí. Estoy dispuesto a seguir en Segunda. La culpa la asumo, tanto como la posibilidad del descenso, pero sigo diciendo que yo no maté a Manolete". El compromiso se entiende mejor si se recuerda que Clemente se crió en la cantera del Athletic, que a los 25 años se vio obligado a abandonar su prometedora carrera por una lesión y que a los 34 regresó como entrenador para ganar una Copa y dos ligas (el club suma ocho campeonatos en 108 años de historia). La amenaza del descenso invita a reflexionar sobre la filosofía del Athletic: jugar sin extranjeros. "Nuestra historia es lo más importante. Que hayamos estado siempre en Primera no significa que alguna vez no podamos bajar. Podría ser que, en algún momento, para mantenernos, tuviéramos extranjeros, pero ese ya no sería el Athletic que tenemos en la actualidad". "Yo seguiré queriendo al Athletic si algún día baja, no cambiaría el sentimiento que tengo. Pero quizá haya quien sólo quiera títulos. Yo disfruto aunque las cosas sean difíciles, aunque nos cueste ganar los partidos y no siempre lo hagamos. No me importa perder si demostramos lo que es nuestro fútbol y nuestra juventud. Si lo que te gusta es un equipo campeón, cámbiate a un equipo rico...". Españoles. "En mi opinión, si el Athletic cambia de idea sobre los extranjeros, que traigan antes a los jugadores nacionales, españoles. Con más derecho puede venir al Athletic uno de Murcia, de Madrid o de Andalucía. Si se cambia, se cambia para todos. Dale 1.000 millones a uno de Murcia y algún día vendrá a Bilbao a gastárselo en potes, algo dejará aquí... pero si se lo das a un ruso, despídete...". "Hay una diferencia abismal entre unos clubes y otros, entre otras razones por los extranjeros. En el 82 éramos un equipo y teníamos algunos jugadores geniales como Sarabia o Goiko, pero luchábamos contra equipos con tres extranjeros. Ahora hay 18 por plantilla. Por eso dependemos de que un año salgan chavales buenos. Puedes tener un equipo majo, pero ahora tenemos dificultades para ganar. Y eso no significa que seas malo. No es lo que uno es, sino lo que eres en relación con los demás". Clemente insiste mucho en la diferencia de posibilidades entre unos clubes y otros. "Yo no disfrutaría tanto en equipos como el Chelsea, donde hay que hacer una labor de public relation, todos contentos, que no se enfade nadie. En esos equipos la participación del entrenador es mínima. No te dan caña, casi no pierdes. Qué les diría yo a esos jugadores: oye, en los diez minutos que no tengáis el balón, no hagáis el imbécil. Me hace gracia cuando esos técnicos dicen que no piensan en el rival. ¡Claro, imbécil, porque juegas contra nosotros! Pero si estás en la final de la Champions bien que te miras docenas de vídeos del contrario... El dream team no era mejor que este Barça, pero recuerdo que tenía nueve españoles". Y alguien le pregunta: ¿por qué no has llegado a un grande? Y él responde, tras un silencio: "¿Y por qué no has llegado tú al New York Times?". Clemente puro. "¿El autobús? ¿Qué quieren que ponga contra el Madrid?" El próximo sábado Clemente y el Athletic disputarán un vital partido contra el Madrid, con quien ya se encontraron en la Copa y fueron eliminados después de dos derrotas, en San Mamés y en el Bernabéu. "Contra el Madrid nos enfrentamos dos equipos que estamos los terceros, ellos los terceros por arriba y nosotros los terceros por la cola. ¿Que cómo jugaremos contra ellos? ¿Que si pondremos el autobús? ¿Qué quieren que ponga? La velocidad de ellos es mayor, su técnica es superior, también la calidad de su plantilla. Sin embargo, mi objetivo es ganar. Y para eso tendré que decirles a mis jugadores qué cosas no tienen que dejarse hacer. Debo conseguir que un equipo más humilde gane al Madrid. Y si perdemos, les diré que lo han hecho todo bien pero no el tiempo suficiente". "Cómo no voy a reconocer que Robinho, Ronaldo o Zidane son jugadores majestuosos, si esos jugadores son reconocidos por todos. Son los mejores del mundo y yo tengo que luchar contra ellos sin los mejores del mundo. A ese tipo de futbolistas no los puedes imitar, del mismo modo que sólo hay una persona que gane el Nobel o sólo un periodista que conquiste el Pulitzer. En el fútbol se abstrae ese tema y yo creo que hay que preguntarse: ¿qué tengo, qué soy?". Clemente tiene ideas particulares sobre el fútbol espectáculo. "Ahora sólo se valora la belleza, el fútbol espectáculo. Pero sólo jugadores concretos pueden hacerlo, no se le puede exigir a todos. Hay entrenadores que se ponen las medallas del espectáculo y lo repiten tantas veces que parecen ellos los espectaculares. Pero sólo si tienen jugadores espectaculares harán un juego virtuoso". El reto. "Lo difícil es dirigir a un equipo mediano, mantenerse, perder poco. El fútbol genial depende de los virtuosos, yo tengo poco que ver con eso. Los entrenadores de Primera intentamos hacer rendir a los jugadores, pero son ellos los que te dan el nivel de juego. De mí se dice que soy defensivo y soy todo lo contrario, por cómo he sido de futbolista y por mi concepto del fútbol". Entre esos futbolistas espectaculares no sólo están los madridistas, también Messi, al que algunos comparan con Maradona. "Diego era un genio y Messi no tiene esa calidad. Los de antaño éramos mejores. Yo no he comido mantequilla hasta que fiche por el Athletic. No teníamos condición física ni alimentación adecuada. El fútbol no ha evolucionado en técnica, sino en velocidad. Messi, con 19 años, posee una velocidad que no la tiene cualquiera. Y además cuenta con una pierna izquierda de gran habilidad. Es una figura, pero sin la calidad de Maradona". Yo añado: No le falta razón al Rubio en muchas cosas. Yo mismo me las pregunto muchas veces. Son dolorosas, pero son reales, y habrá que darse cuenta de que pueden suceder. Porque de no hacerlo, estaríamos comentiendo un error y engañándonos a nosotros mismos. En la plantilla no han sentado bien las declaraciones, y Guerrero y Tiko fueron los portavoces de la idea: “debemos pensar únicamente del partido del sábado. Es de lo único que hay que hablar”. Ya hablamos la semana pasada de lo importante que era el partido de Málaga, y ya se vió lo concentrados que estuvieron.
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