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sergiobrau

Adelante Señor: pase pase.

He de reconocer que esperaba algo más, sobretodo del Chelsea. Pero me maravilló la tranquilidad con la que el Barça manejó el partido. Más allá de la lesión de Mesi, el Barcelona supo manejar a su antojo el partido. Ningún sobresalto, ningún peligro. Nada hizo inquietar ni preocupar el resultado. Sin que apareciera Eto.o, sin saber si Larson jugaba o no, y con un chispazo de sublime gloria de Ronaldinho, el Barça acabó con la mentira del traductor metido a entrenador. Nada pasó: ni Crespo, ni Drojva, nada de nada. Sólo Terry pareció entender su trabajo. Ni los laterales subieron, ni Daff asustó, nada. Una noche plácida para un equipo que huele a campeón, y una noche de gloria para Márquez y Ronaldinho. El primero puso cordura en la defensa, y asfixió a la zona de creación inglesa, y eso se valora pocas veces. Quizá, cuando los cracks no juegan ni brillan, apreciamos esas cosas. Y de Ronaldinho, ¿qué diré de Ronaldinho? Que es grande, que es mágico y que es oportuno. Porque estos son los partidos donde los buenos se mojan, se dejan ver y toman la responsabilidad. Sólo un chispazo, bastó eso, no hizo falta nada más ayer. Pero en Londres otro chispazo puso el tranquilizador empate, y bla bla bla... Ronaldinho: canela en rama.
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