Ilusionante el partido de boquita ayer. Para callar a algunos y silenciar a otros. 2-0 en la Copa Revancha ante el eterno rival, y baile. Un sin querer de Palacio y un golazo de Ledesma y para casa. Pero la ilusión de la victoria no debe enmascarar una carencia: Boca no tiene enganche, a pesar de la voluntad que ayer le puso el colombiano Vargas, o lo que puedan hacer Escalada o Neri Cardozo. Boca necesita un 10 que no va a llegar, y sin él los dos títulos (Libertadores y clausura) se antojan complicados. Incluso es complicado ganar uno de los dos sin enganche, pero parece que Benítez tiene recursos. La primera alegría no nos la quita nadie, pero mejor que se repita y que explote la bombonera que estamos faltos de victorias ante River. Que no se me olvide: Fernando Gago a seguir. 18 años y un futuro prometedor: Cascini tiene sustituto.
Ronaldo está quejoso. ¿Porque no marca goles? No. ¿porque no se la pasan? No. ¿porque no juega? No. ¿porque lo cambian? Sí. ¿En serio? En serio. La desfachatez ha llegado al colmo. Los que no juegan, tienen derecho a quejarse. Pero ahora está de moda quejarse cuando te cambian (Tristán y Ronaldo son ejemplos claros.) Es una falta de respeto tal, que debería ser tratada de otra forma, pero desgraciadamente existen dos motivos por los que se le está dando otra importancia. En primer lugar, los periodistas deportivos hemos dado importancia a una noticia que no deja de ser una anécdota y la hemos convertido en un drama nacional. Pero por otro lado, ¿qué respeto va a haber en el Madrid? Ninguno, porque hace tiempo que por lo menos el mío lo perdieron. Uno se queja porque lo cambian siempre a él. Otro echa la culpa de la eliminación en la Copa del Rey a los futbolistas de la cantera. En un club dominado y presidido por "un ser superior", el respeto es lo de menos.
Mejuto le pitó un penalti de ésos que no se pitan a Javi González, y la eliminatoria entre el Valladolid y el Athletic, está abierta, cuando podría estar casi cerrada con el 3-1. Ayer, en el Sánchez Pizjuán, en el minuto 81, Jesús navas culmina en gol una jugada en fuera de juego que sube al marcador: Sevilla 2 Osasuna1. ¿Quién se quejó del árbitro en la sala de prensa? Si responden Javier Aguirre, (sería lo normal), fallan. ¿Será posible que el beneficiado caparrós se queje? Pues s´´i, porque es tan buen entrenador como mal ganador y perdedor. Se quejó amargamente el señoor Joaquín porque "algunas decisiones erróneas nos han costado irnos con más ventaja!. Hay que ser hipócrita para criticar a un tío, que con su error, deja al Sevilla más cerca de las semifinales. Repito: Caparrós me parece buen entrenador, pero creo que de juego limpio y de saber ganar y perder, debe aprender mucho. Sirva como ejemplo: el Sevilla, tenía el partido empatado en San Mamés (1-1), y dos jugadas que protagonizó Javi González, provocando la expulsión (injusta) de un sevillista, y tirándose en el área (el árbitropitó penalti y 3-1 para el Athletic.) Caparrós aplaudió los gestos antideportivos de Javi González y declaró: "no me importaría que alguno de mis futbolistas hiciera cosas así". Así es caparrós: buen entrenador, (por eso el Sevilla está como está y donde está), pero también un hombre al que le pueden las formas, y que resbala constantemente en arenas movedizas, por no tener la boquita callada.
Como siempre que se disputa el torneo copero llegan a nuestros oídos las mismas reflexiones y quejas: que si la Copa es un torneo menor, que si no interesa a los grandes,... Pero lo peor de todo es que, en gran medida, es cierto. Hace un tiempo la Copa era un torneo grande, se consideraba como la Liga una gran competición pero que se jugaba con un formato distinto. Y la Copa deparaba grandes choques. Eran tiempos de Liga con 18 equipos y 34 jornadas, Copa de Europa donde sólo jugaban los campeones, y campeonatos de selecciones (Eurocopa y Mundial) donde tanto las clasificatorias como las fases finales no eran una serie interminable de partidos. Todo ello hacía que los equipos en teoría más grandes no descuidasen su participación copera. Pero con la saturación de partidos parece ser que las grandes estrellas no están por la labor de partirse el pecho en campos pequeños, y contra equipos de menor categoría. Y todos los intentos por revitalizar la Copa han resultado infructuosos. Esto ha hecho que en muchos lugares la Copa haya adquirido el rango de la Supercopa o incluso del Torneo de la Galleta. Pocos son los lugares como Bilbao donde una eliminación copera se sigue viviendo como un drama, donde se exige a los jugadores pasar de ronda, y donde las noches coperas adquieren un sabor a viejo, que no a rancio, ciertamente especial. Para muestra un botón: la noche en que se fue la temperatura en Bilbao -cero grados y nevando durante el primer tiempo, algo que muchos no conocían- registraba veintitrés mil valientes en la Catedral que convenientemente pertrechados intentaron llevar a su equipo en volandas en su competición preferida. Para que este placer copero no se pierda hay que tomar medidas. De esto los ingleses saben un rato: les da igual jugar en Navidad o poner unos cuantos partidos de Liga en miércoles para dejar un sitio a la Copa, un torneo con mayúsculas, en las tardes de domingo en que a la concurrencia le apetece más ir al fútbol. Pero claro, en este país de las eternas disputas por el poder, quizás sea una quimera pensar que la LFP ceda unas fechas para la Copa que organiza la Federaciónón del fúrbol de Villar, quizás sea una quimera pensar que se pueda resucitar el torneo más antiguo que se disputa en España, cuya primera edición pese a quien le pese, y aunque fuera bajo el nombre de Bizcaya -con esta grafía- pertenece al Athletic Club de Bilbao, al rey de copas.
Estuvieron por aquí. Unos triunfaron, otros fracasaron. Pero allí en Argentina, son ídolos y sueñan con volver a triunfar. En Newells, el "rebelde" Ariel Ortega, (dió la estampida de Turquía) ha salido campeón del torneo apertura. Después de su vuelta a River, (no jugó por la sanción), y de que el presidente de Newells destrabara la sanción, Ortega volvió a sonreír, a jugar y a ganar. No es el de antes. Le falta rapidez y brillantez, pero sigue igual de eficaz de cara al marco. Para el torneo que empieza se ha unido al campeón Juan Eduardo Esnaider. La verdad es que al "tanguito" le vino de pronto la suerte y see le fué tan rápido como le vino. A partir de su regreso a Zaragoza, fué dando tumbos por España y Argentina. Ahora vuelve al rrojinegro. ¿Quién jugará? ¿el de mediados de los noventa o el Esnaider del nuevo siglo? Veremos la respuesta cuando empiecce el clausura, pero sirva como dato: ayer se estrenó en la pretemporada. Roberto "Tito" Pompey, salió más o menos bien del Oviedo. Tras jugar varios años en ñla primera argentina, (Arsenal, Chacarita), ahora vuelve a su club de corazón, Huracán. A sus 35 años está tan ilusionado como un pive de 17 que debuta. Pero la sensación de la ilusión es el "cholo" Simeone. En Racing están locos con él, y él está loco con Racing. Se ha echao el equipo a las espaldas, y en 3 días ya es el jefe de la plantilla, y la referencia en el campo, aunque parece que en lo futbolístico, parece que no va a ser el Simeone resolutivo. Pero su sola presencia, ya juega a favor de su equipo, que gana en respeto ante el rival. En el ocaso de su carrera, (de 3 de ellos al menos), son felices, quieren triunfar y volver a ilusionarse al otro lado del charco.
He de confesar que siempre me cayó simpático aunque jugara en la Real. Es de los tíos con carisma, que deja una estela de gran persona allá por donde va. En Donostia y en Villarreal sólo ha dejado amigos, y en Getafe es un ídolo terrestre. Porque a sus 36 años Gica Craioveanu sigue siendo humilde y honrado y profesional sobre el campo. Tiene la vida resuelta, pero mete la pierna y se ilusiona como cuando era joven, y ésas son cosas que hay que valorar y aplaudir. Sobretodo en el Getafe. Éstos no engañan a nadie, saben por lo que luchan y lo hacen bien. El espiritu de Gica contagia a Getafe ilusión y ganas de seguir en primera, y los que partían con una goleada por encajar cada partido, están fuera del descenso, y han tenido la osadía de humillar al Valencia al Athletic y al Zaragoza. Y todo con la presencia de éste curioso rumano, que va porr la vida con humildad, y disfruta de su segunda juventud. Ese es el camino.