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sergiobrau

Domingo para olvidar.

"palmamos los dos", me dice Pablo cuando me subo al coche. Cuando se pone negativo, mi respuesta es siempre la misma: "vete a tomar por culo." A veces se equivoca y otras acierta. Empiezo el programa pendiente de los goles del Carrusel. La Real se pone pronto 2-0 y me jode: sí me jode. Pero tengo otras cosas en que pensar: en dirigir el programa y en mi Peñas. Siempre será mi equipo el Peñas juuvenil: juegue donde juegue, lo entrene quien lo entrene y compita donde compita. Lo siento como parte de mi familia. Marimar no cuenta buenas cosas: "no hay ocasiones y así llegamos al descanso." Pienso que Tena les va a poner las pilas y que la segunda parte va a ser otra cosa. Hay penalti en el Municipal de Anoeta (¿por qué no lo llaman así cuando es municipal?) y Baiano acorta distancias. Empieza el Huesca y mi mente se divide: una en el Alcoraz, otra en La Camisera. "Llama Marimar. Llama coño." Pero no llama, no hay goles, la cosa se entona algo pero sigue todo igual. Joder. Me jode no poder estar. Cuando me enteré que sería domingo a las 5, me dió un revolcón el estómago. Mi equipo se la juega y no puedo estar. Va pintando mal la cosa en El Alcoraz. El Huescahace poco o nada ante un equipo que hace menos. Empata Baiano en el Municipal de Anoeta y sonrio. Y Marimar sigue sin llamar. Empiezo a desesperarme, a retorcerme las manos, a mirar al cielo y a suspirar en silencio porque tengo el micro abierto. Pablo me saca de mi desespero y me hunde más aún. Ha marcado el Reus en su primera lleggada gracias a una cagada. La enésima. Y noo lo soporto y me rebelo ante el micro: "no puede ser, no puede ser. Siempre igual. Otra vez como en Las Gaunas." Pablo Martín y Trallero empiezan a sacar los cuchillos. Martín y Trallero ya llevan tienmpo destripando, y además con razón. Vuelvo a viajar mentalmente a Zaragoza. Los pitos del gol me sacan del viaje. Ostia hay gol. Me ilusiono: ya está. "¡Hay goooooool en La camisera Marimar!": Su tono me hace pensar que ha caído de nuestro lado, pero sólo grita porque hay mucho ruido. Nos la han clavao y me hundo, y ya no soy el mismo toda la tarde. No doy pie con bola, y no le encuentro explicación. El Huesca mejora con los cambios: normal, entran dos futbolistas de Segunda B y se van dos futbolistas (a buen entendedor...) Van llegando algunas aproximaciones y Larios marca. Y yo, me marco un baile en la silla. Mis brazos arriba y abajo, delante y detrás al son del gooooool de Pablo. Bueno, por lo menos un punto, el mejor de los castigos. Y otra vez se nubla la tarde. No me puedo creer cuando Pablo que tampoco lo puede creer canta que nos meten el segundo en otra cagada. Sí cagada. Segunda llegada y segundo gol. El Huesca está muerto. Casi muerto. En la UVI. A ver quien cojones lo saca. La guinda la ponen el Basket y el gol de Arizmendi. Salgo de la radio con la cabeza dolorida y en otro mundo, en otra cosa. Pareciera que me hubieran estado dando bofetadas y yo les pusiera la cara para que me siguieran dando. Se me hace supercuestaarriba acabar el Quirófano, pero no sé como lo acabo. Me voy a casa. ¿cómo irá Boca?
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