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sergiobrau

Todo un ejemplo.

He de confesar que siempre me cayó simpático aunque jugara en la Real.
Es de los tíos con carisma, que deja una estela de gran persona allá por donde va.
En Donostia y en Villarreal sólo ha dejado amigos, y en Getafe es un ídolo terrestre.
Porque a sus 36 años Gica Craioveanu sigue siendo humilde y honrado y profesional sobre el campo.
Tiene la vida resuelta, pero mete la pierna y se ilusiona como cuando era joven, y ésas son cosas que hay que valorar y aplaudir. Sobretodo en el Getafe.
Éstos no engañan a nadie, saben por lo que luchan y lo hacen bien.
El espiritu de Gica contagia a Getafe ilusión y ganas de seguir en primera, y los que partían con una goleada por encajar cada partido, están fuera del descenso, y han tenido la osadía de humillar al Valencia al Athletic y al Zaragoza.
Y todo con la presencia de éste curioso rumano, que va porr la vida con humildad, y disfruta de su segunda juventud. Ese es el camino.
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